Los pozos de infiltración son cuencas artificiales cilíndricas, realizadas con el fin de evacuar los caudales de crecida, dentro de unos límites preestablecidos, que dependen de la conductividad hidráulica del suelo.
Para llevar a cabo la evacuación y laminación de los caudales, el pozo de infiltración debe tener una capacidad adecuada para determinar un proceso de embalse temporal de la onda de crecida entrante y su evacuación gradual en el tiempo.
Dicho proceso de acumulación y laminación temporal se describe matemáticamente mediante la siguiente ecuación de continuidad:

El diseño del pozo de infiltración consiste, esencialmente, en la determinación de la capacidad mínima que debe tener.
Esta aplicación permite estimar el nivel de agua en el pozo hw, aplicando la solución clásica propuesta por F. Sieker, para pozos de infiltración de simetría axial, insertados en un suelo homogéneo.



