Clasificación de suelos SMC (Soil Material Classification): Un suelo es un agregado natural de granos minerales que pueden separarse mediante una simple agitación mecánica o mediante agitación en agua.
Los términos más frecuentes para describir un suelo son: grava, arena, limo, arcilla.
En estado natural, los suelos están constituidos por una mezcla de dos o más de estos constituyentes. Las gravas y las arenas se conocen como suelos de grano grueso, los limos y las arcillas como suelos de grano fino.
Otra distinción que se puede hacer es entre suelos cohesivos y suelos granulares (incoherentes): los primeros presentan una resistencia nada despreciable a la tracción cuando están secos, mientras que pierden toda consistencia tras empaparse en agua; los segundos presentan siempre resistencia y tracción nulas.
Los suelos de grano grueso se reconocen basándose principalmente en el tamaño de los granos; la grava tiene granos de diámetro superior a 2 mm, mientras que la arena consta de granos de diámetro comprendido entre 2 y 0,063 mm.
Entre los suelos de grano fino, los limos representan la fracción más gruesa y poseen poca o ninguna plasticidad y cohesión. Los limos, desde el punto de vista granulométrico, son los comprendidos entre el límite inferior de las arenas y 0,002 mm.
Las arcillas, por el contrario, son un agregado de partículas minerales laminares microscópicas y submicroscópicas, caracterizadas por las típicas capacidades coloidales de plasticidad, cohesión y capacidad de absorber iones. Distinguir un limo de una arcilla basándose únicamente en el tamaño de las partículas no es posible dado que las propiedades físicas significativas de los dos materiales están ligadas solo indirectamente al tamaño de las partículas mismas, por lo que in situ generalmente se utilizan otros criterios.
Para poder dar una descripción adecuada de los suelos se utilizan algunos ensayos de clasificación que conducen a definir las propiedades índice.



